AYURVEDA -TANTRA – YOGA – DANZAS- MEDITACIONES

¡ HAY QUE PERDER EL MIEDO AL HAMBRE !

“EL AYUNO EN EL YOGA Y POR QUE  ESTAR DELGADO Y FUERTE “

el ayuno1El practicar la disciplina no consiste solamente en resistirse al cuerpo astral. El cuerpo astral forma parte del “cuadrado negativo” (físico-etérico-astral-mental inferior) por lo tanto hay que empezar por el origen de la negatividad: por lo físico. Primero hay que desidentificarse del cuerpo físico (comprender que no somos cuerpos físicos) y luego se pasará a la desidentificación del cuerpo astral y la mental inferior. La disciplina empieza por disciplinar el cuerpo físico y luego de ahí se pasa al cuerpo astral (mental inferior). Da la impresión que en Occidente lo de “disciplinar el cuerpo físico” ya no es cuestión de elección personal sino más bien de una “obligación social”. En Occidente ya no se perdona el estar gordo y no estar en forma. ¿De dónde viene esa tendencia?

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A mediados del siglo XX aparecieron los diseñadores de moda gays quienes establecieron un nuevo modelo de mujer ideal a nivel físico: la nueva mujer ideal tenía que estar extremadamente delgada y no tener pecho ni caderas. Para mantener esa delgadez, la mujer tiene que pasar hambre, y por otro lado, si quiere ser “elegante”, no puede destacar pechos ni caderas, ya que eso sería “vulgar”. Lo que se le estaba proponiendo a la mujer era un aspecto asexual lo cual las mujeres aceptaron de buena gana ya que pensaron: “Por fin están dejando de tratarnos como si fuéramos objetos sexuales”. Este nuevo canon de belleza viene junto con la liberación de la mujer y la inventaron los hombres con un principio femenino muy desarrollado: los gays. Por otro lado, casi al mismo tiempo aparece por primera vez en la historia un canon de belleza masculino. La humanidad estaba expandiendo sus miras, estábamos empezando a ver más allá de nuestras narices físicas, y por primera vez se ha tratado al cuerpo físico masculino como lo que es: algo femenino. Recordemos: todos los cuerpos físicos son femeninos. Ya sabemos que lo femenino atrae y lo masculino es atraído. Lo femenino necesita ser/estar guap@ para poder atraer. Lo curioso es que mientras a la mujer se le estaba imponiendo un cuerpo delgado y débil, casi a punto de morirse de hambre, al hombre se le estaba imponiendo un cuerpo “rocoso”: duro y fuerte como las rocas, lleno de músculos tan duros, tan fríos, tan insensibles y tan incomodos como las rocas. Una mujer extremadamente delgada (débil) y un hombre extremadamente fuerte (“rocoso”). ¿Qué es lo que estaba ocurriendo en el subconsciente de la humanidad para que el resultado fuera este ideal de belleza? En ese momento los cuerpos astrales del “primer mundo”, que es donde surgieron estos cánones, estaban más débiles que nunca y lo astral es femenino, y el cuerpo mental estaba más fuerte que nunca y el cuerpo mental es masculino. Ese canon de belleza fue la manifestación física del estado de los cuerpos astrales y mentales a nivel colectivo en el primer mundo.

En el siglo XXI esos imperativos de belleza se homogenizaron. Ahora, a los hombres, aparte de ser fuertes, también se les exige que estén delgados, se les prohíbe estar gordos, y a las mujeres a parte de estar delgadas, también se les exige que vayan a los gimnasios y se pongan fuertes. Todo el mundo tiene que estar fuerte y delgado. Este canon de belleza todavía no se ha intelectualizado, todavía está a nivel astral, a nivel de sentimiento, a nivel de intuición. Las personas todavía no entienden el verdadero motivo por el que tienen que estar “delgados y fuertes”. Al no entender esto todavía, la gente interpreta este sentimiento de la única manera que puede: de manera física, y dice: “No es solamente cuestión de belleza. El estar delgados y tener los cuerpos fuertes es bueno para la salud”. La gente sabe de manera intuitiva que eso de estar delgados y fuertes tiene algo que ver con su bienestar, pero todavía no entienden esto bien. El no entender este sentimiento da lugar a muchas malinterpretaciones. Una de las malinterpretaciones más comunes es la de: “Hay que “comer sano” para estar delgados y fuertes y tener buena salud”. Así que la gente malgasta su precioso tiempo y energía preocupándose de “comer sano” cuando  hay dos cuestiones importantes:

1. El “comer sano” no existe. La “comida sana” todavía no existe. Toda la comida es
negativa.
2. No se trata de “comer sano”, se trata de NO COMER, se trata de PASAR HAMBRE PARA
PERDER EL MIEDO AL HAMBRE.

A nivel físico la energía sexual es la energía que lo mueve todo. La necesidad de aparearnos a nivel físico es la fuerza que más nos mueve. El miedo a no encontrar “mi media naranja” o “mi otra mitad física”, ya sea para una “relación seria” o para “un encuentro sexual ocasional”, es tremendo en la humanidad. Por eso el no ser sexualmente atractiv@ es uno de los miedos más profundos, pero también uno de los miedos MÁS OCULTADOS Y MENOS RECONOCIDOS que existen en la humanidad. El miedo a la fealdad física es casi un tema tabú. Por eso son muchísimas las personas obsesionadas con su aspecto físico, pero son poquísimas las que están dispuestas a reconocer que se preocupan de manera obsesiva por su aspecto físico porque tienen miedo a no ser capaces de atraer a parejas sexuales, a amantes. Normalmente se suelen engañar a sí mismos y a los demás diciendo: “Yo me preocupo de mi cuerpo por salud, para estar  san@. Me da igual lo que los demás piensen de mi aspecto”. Esa preocupación obsesiva por el aspecto físico viene del hecho que los cuerpos físicos son, como  hablamos antes “mitades”.

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Los cuerpos físicos no son unidades enteras, sino que necesitan de su otra mitad para completarse. Como la consciencia humana en su gran mayoría todavía está atrapada en el nivel físico, el miedo a no llegar a completarse, el miedo a quedar separados, divididos, incompletos, SOLOS para siempre, es el que hace que la gente se preocupe y se obsesione por el aspecto físico. El miedo a la fealdad física va unido al miedo a la soledad que a su vez va unido a la necesidad de encontrar “la otra mitad física”. La obsesión por el aspecto físico en realidad es el miedo a no encontrar pareja sexual. Por eso mucha gente cuando se casa, deja de preocuparse por su aspecto: ya han encontrado lo que buscaban.

Las personas que aun teniendo pareja se preocupan obsesivamente por su aspecto físico, son aquellas que tienen traumas de la infancia (negatividades) muy fuertes y el miedo a “no ser amados”, o sea a no tener sexo (el sexo es el amor horizontal) es muy grande en ellos. Así que aun teniendo pareja, se preocupan de no dejar de atraer a otras parejas sexuales potenciales por si acaso. Atma, la voluntad Divina, sabiendo como funcionamos a nivel físico y que la fuerza que nos mueve es la sexual, que la mayor motivación que tenemos es la de encontrar “la mitad que nos falta”, nos ha mandado unas ordenes muy claras: “Todos tienen que estar DELGADOS Y FUERTES. Todos los que no sean así, los que no respeten este canon de belleza y no se esfuercen en encajar en él, serán considerados sexualmente no atractivos y por lo tanto no encontrarán su otra mitad para aparearse con ella”. A partir de ese momento, toda la humanidad, muerta de miedo, se esfuerza en hacer lo que se le ha mandado. Pero ¿qué quiere conseguir Atma, la voluntad Divina, con esto? Dos cosas:

Primero librarnos del miedo al hambre 

Y luego que nos esforcemos en domar a ese animal llamado “cuerpo físico” y que comprendamos que nosotros somos los amos y él (el cuerpo físico) el siervo y no al revés. Atma quiere que pasemos hambre para que le perdamos el miedo. El miedo al hambre, que es el miedo a la muerte encubierto, es la base de esta sociedad de negatividades en la que vivimos en la actualidad. Vivimos en una sociedad que es el negativo de la positividad. En realidad es muy fácil saber cómo funciona el mundo positivo: exactamente al contrario que esta sociedad en la que vivimos. A la escala de valores que tenemos en este sistema negativo, solamente hay que darle la vuelta y obtendremos la escala de valores real, vista desde la positividad. Vivimos en un sistema esclavista, donde unos son los amos y poseen todas las riquezas del mundo, y los otros son esclavos y al no poseer nada tienen que obedecer a las órdenes de sus amos. Esto es así tanto a nivel global: los países grandes y ricos son los amos y los pequeños sus esclavos, como a nivel personal: si uno no tiene riquezas, medios de sustento, el que sí las tiene se aprovechará de él y este no tendrá más remedio que aceptarlo y humillarse ante su amo quien será el que le proporcione A SU VOLUNTAD Y ANTOJO medios para vivir. Y ¿cuál es el origen de este sistema? ¿Qué es lo que hace posible que este sistema esclavista en el que vivimos funcione? 

EL MIEDO AL HAMBRE.

LA HUMANIDAD ESTARÁ LIBRE DE LA NEGATIVIDAD CUANDO LE PIERDA EL MIEDO AL HAMBRE.

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Como ya dijimos: el miedo al hambre es el miedo a la muerte encubierto. La gente generalmente no es muy consciente de su miedo a la muerte hasta que esta toca a su puerta. Todo el mundo vive como si no se fuera a morir nunca. Decirle a la gente: “Hay que perder el miedo a la muerte”, no daría ningún resultado, ya que la mayoría de la gente no es consciente de que lleva ese miedo en su interior. La mayoría diría: “Va…yo no le tengo miedo a la muerte… cuando llegue, ha llegado”. Pero sin embargo todo el mundo es muy consciente de su miedo al hambre. Basta con que alguien no desayune una mañana para darse cuenta del miedo que le tiene a esa necesidad física. Por eso el Atma, la voluntad Divina, optó por este camino: usando nuestra debilidad sexual, nos impuso esos cánones de belleza para hacernos pasar hambre para PERDER EL MIEDO A LA MUERTE.

Todas las religiones del mundo animan a sus fieles a ayunar. Y eso es así porque el miedo al hambre (a la muerte) es el principal motivo por el que estamos estancados en la negatividad.

NADIE, NINGÚN JEFE, NINGÚN PRESIDENTE DE NINGÚN PAÍS PODEROSO, PODRÍA ESCLAVIZARNOS SI NO LE TEMIÉRAMOS AL HAMBRE (A LA MUERTE).

Si no le temiéramos al hambre, no aceptaríamos trabajar de sol a sol por unos miseros sueldos y el control o la esclavitud sería imposible. Si mi dignidad como ser humano para mí fuera más importante que el hambre del cuerpo físico, la esclavitud sería imposible. Si a mí no me importa morir de hambre, ¿cómo me iban a manipular los amos que se creen dueños del mundo?

LA HUMANIDAD TIENE QUE COMPRENDER QUE LA MUERTE FÍSICA ES MEJOR QUE LA ESCLAVITUD.

El cuerpo físico en comparación con los demás cuerpos que tiene el ser humano no tiene ninguna importancia. El cuerpo físico es de “usar y tirar” y tarde o temprano morirá. El tenerle miedo a algo que es irremediable es absurdo. Para comprender que la muerte es mejor que la esclavitud, es imprescindible perderle el miedo al hambre. Porque si el miedo al hambre me atrapa, me humillaré hasta los límites inimaginables para poder comer y el que tiene poder, el amo, se aprovechará de mí, tendrá poder sobre mi alma.

¡HAY QUE PERDER EL MIEDO AL HAMBRE!

Y el miedo al hambre se pierde pasando hambre, ayunando. El miedo al hambre se pierde también comprendiéndolo. El hambre física es la manifestación física del hambre espiritual. Nuestra hambre de “quiero comer” es la manifestación física del hambre de “quiero ser feliz” o “quiero vivir en la luz” o “quiero volver a mi origen” o como quiera que lo formulemos verbalmente. Cuando se nos niega la comida física, nos asustamos porque a nivel subconsciente pensamos que se nos está negando la entrada al Cielo. Por eso el comer se considera uno de los mayores placeres a nivel físico porque ese placer horizontal de estar lleno de comida se corresponde con el placer vertical de estar lleno de positividad, amor, felicidad, paz, alegría etc.  De ahí que la gente cuando está deprimida, se dedique a comer. Al sentir un vacío vertical, lo intentan llenar de la única manera que saben: de manera física, en horizontal, comiendo.

El llamarle a alguien “gord@” se ha convertido en una de las peores ofensas. Ya no está permitido estar gord@. La gordura, la obesidad, es la acumulación de reservas de alimento por miedo a que algún día falten. Ya no se permite tener ese miedo. Hay que perder el miedo al hambre.
Uno puede tener 200 kg si así le place. Lo que nadie puede tener es miedo al hambre. Lo de “hay que estar delgados porque eso es lo bonito y sexualmente atractivo” es un truco de Atma, de la voluntad Divina.

En realidad no se trata de estar delgados y ni muchísimo menos el estar delgado es bonito. Se trata de perderle miedo al hambre pasando hambre. Se trata de decirle al hambre: “¡Tú no vas a ser más que yo! ¡Tú no vas a poder someterme! Yo soy mucho más que tú, más que el cuerpo físico y por lo tanto lo que tú me estás haciendo sentir es insignificante en comparación con lo que yo soy capaz de sentir”. Y si por las noches el hambre no te deja dormir, le dirás: “Pues si no puedo dormir, no duermo, pero tú no me vas a poder someter. Yo soy más que tú. Yo soy más que el cuerpo físico”. Perdiendo el miedo al hambre, se pierde el miedo a la muerte. Perdiendo el miedo a la muerte se derrumbará para siempre el sistema esclavista en el que vivimos. Perdiendo el miedo al hambre y consecuentemente a la muerte salimos definitivamente del “cuadrado negativo” para no volver nunca más. Perdiendo el miedo al hambre y a la muerte nos haremos conscientes del resto de los cuerpos que tenemos, nos daremos cuenta de lo grandes que somos.

No se trata de estar guapos (sexualmente atractivos) y delgados, se trata de perder el miedo al hambre, a la muerte, y por eso no malgastemos más tiempo y energías en algo tan irreal como lo es “la comida sana”.

¡La “comida sana” no existe! Toda la comida física es pura negatividad.
La comida física sirve para alimentar el cuerpo físico que es negatividad. La negatividad se alimenta de negatividad,

 NO PUEDE SER DE OTRA MANERA.

Hay algunos vegetarianos y veganos que no comen carne por EL MIEDO A LA MUERTE que tienen. Si esos vegetarianos y veganos tuvieran consciencia más allá del cuerpo físico sabrían que la muerte no existe. Por lo tanto, no comer carne animal porque se está en contra de matar a los animales en realidad es decir: “No como carne porque le temo muchísimo a la muerte de mi propia carne”. Todos vamos a morir, animales y humanos, y el hecho de que unos mueran antes que otros no tiene mayor importancia. Otro debate serían las maneras de matar a los animales. Por muy increíble que parezca desde el punto de vista de la mente inferior, sí es posible matar con amor. Por desgracia, no es así como se matan los animales actualmente. Si se tuviera que estar en contra de algo, lo cual nunca es aconsejable, entonces se tendría que estar en contra de las formas de matar a los animales y no de la muerte en sí.

Por otro lado, la mayoría de los vegetarianos y los veganos no son conscientes de que los vegetales que se comen también son cadáveres: cadáveres vegetales. El hecho de que una planta no pueda chillar, morder e intentar huir cuando se la intenta matar, no significa que no se le esté haciendo daño y que ella, a su manera, no esté luchando por su vida. Un vegetal cuando se lo arranca de la tierra o cuando se arranca un fruto de su tallo, él sufre tanto como un animal cuando se lo mata. Los frutos que no se arrancan sino que caen por sí solos, no dejan de ser cadáveres, partes moribundas de un cuerpo vegetal. Da igual si comemos carne o verduras, en todo caso estaremos comiendo “muerte”. Los dos únicos alimentos que no representan la muerte sino la vida, y que curiosamente los veganos no consumen, son: los huevos y la leche. La leche sirve para alimentar nuevas vidas y los huevos para lo mismo, para que de ellos nazcan nuevas vidas. Aun así, tanto la leche como los huevos tienen vibraciones energéticas muy por debajo de lo que se podría llamar “positivo”.

De momento en la Tierra la comida positiva no existe. Esa comida capaz de subir el nivel vibracional del ser humano hacia la positividad, no existe. Entre la comida que tenemos ahora en la Tierra, podemos elegir entre aquella que nos bajará mucho el nivel vibracional y aquella que nos bajará poco. En todo caso, al ser negativa, siempre tirará de nosotros hacia abajo, hacia la negatividad. Actualmente la humanidad se está alimentando solo de muerte.

Todavía no existe la comida que nos pueda hacer subir el nivel vibracional de nuestro ser. Sin embargo, sí existe una bebida que nos puede ayudar a elevar el nivel vibracional de nuestro ser: el agua con vibraciones cósmicas, “el agua perfecta”, lo que antiguamente se conocía como “el agua bendita”. “El agua bendita” no es el agua de la iglesia. El agua de la iglesia normalmente suele ser el agua del grifo. “El agua bendita” antes era algo que se podía encontrar “por casualidad” y raramente en la naturaleza. La gente se daba cuenta de que esa agua tenia propiedades diferentes a las de las aguas normales y le ponían el nombre de “bendita” a la vez que se inventaban una historia religiosa para explicar su eficacia. Pero ya no hace falta buscar en la naturaleza los poquísimos manantiales de esta agua, ya existe en la Tierra materializado un aparato que puede modificar la estructura molecular de cualquier agua llevándola a su estado de perfección convirtiéndola así en “agua bendita”. Ese aparato se llama EMO y todavía no tiene mucha importancia para la humanidad porque la humanidad en su mayoría todavía no tiene la madurez espiritual suficiente como para entender la diferencia entre un agua normal y un agua tratado con EMO. El nivel vibracional de un agua tratado con EMO está muy por encima de las vibraciones comunes que conocemos en la Tierra. Consumiendo esta agua, incluso estando cerca de ella, todo el agua del cuerpo físico que es un 75% se sintoniza con esas vibraciones superiores, ayudando a la persona a alzarse espiritualmente. Esta agua es el agua del futuro. Por ese camino irá la comida también. Se inventarán aparatos y maneras de producir comida sin causar muertes o daños a vegetales o animales y el nivel vibracional de esa comida del futuro estará muy por encima de lo que conocemos hoy en día, ya que, vuelvo a repetir, toda la comida que consumimos hoy en día, sin excepciones, ES NEGATIVA. La comida del futuro, desde el punto de vista que tenemos hoy, será “artificial”, fabricada en los laboratorios.

Los cuerpos que se alimentarán con esta comida de vibraciones cósmicas serán cuerpos positivos. La estructura molecular de los cuerpos físicos del futuro cambiará. Cuando la negatividad desaparezca, los cuerpos físicos cambiarán también y los alimentos para esos cuerpos, por supuesto, tendrán que ser diferentes, tendrán que ser positivos.
Cuando un ser humano “muere”, abandona su cuerpo físico, se desintegra su cuerpo etérico y se va al mundo astral esperando su segunda muerte. Aunque el alma esté ya en el plano astral o incluso en el plano mental superior, dentro del cuerpo físico muerto todavía quedan restos de energía del alma que se ha ido (materia etérica). De la rapidez con la que esa energía vaya abandonando el cuerpo físico depende la rapidez con la que se irá descomponiendo el cuerpo físico. Las almas más maduras no tienen ningún problema con esto porque no se identifican con la materia físico-etérica. Pero para las almas más jóvenes y más débiles, esta energía “suya” (ellos la sienten como suya) que todavía queda en el cuerpo físico puede suponer un problema, ya que tiraría de ellos hacia abajo, hacia ese cuerpo muerto y hacia el plano físico en general y el alma no tendría fuerzas suficientes para resistirse, quedaría “atrapada en este mundo”. Por eso en algunas culturas, el cuerpo muerto se incinera lo antes posible para eliminar los restos de la energía del alma (materia etérica) dentro de él y para que el alma quede totalmente libre del plano físico.

Cocinando los alimentos a fuego hacemos lo mismo: aceleramos el proceso de salida de la materia etérica del cuerpo físico muerto, ya sea animal o vegetal. Cuando matamos a un animal o un vegetal, aunque su “alma”* abandone el cuerpo, su energía seguirá estando ahí por algún tiempo. Según la energía vaya abandonando el cadáver animal o vegetal, el proceso de putrefacción se llevará a cabo. Comiéndonos un vegetal crudo, sin haberlo tratado a fuego, nos estamos comiendo un cadáver con la energía del “alma” (materia etérica) todavía presente. Por supuesto, lo mismo pasa con la carne cruda. Uno de los argumentos que los que no comen carne exponen para justificar su elección es que comiendo carne animal en realidad uno se come la energía del “alma” animal. Creen que comiéndose un trozo de carne animal se están comiendo los miedos y las negatividades del animal muerto. La energía del “alma” animal está mayormente en la sangre. Cocinando bien un trozo de carne de tal manera que ya no quede nada de sangre, se elimina toda la energía del “alma” animal. Esa es la esencia de la cocina judía “kosher”: el no comer la sangre animal. Y el motivo es ese: en la sangre está “el alma”, o mejor dicho, la energía del “alma” animal.

Los vegetales son energía femenina y los animales energía masculina. Los vegetales son energía pasiva y los animales activa. Aun cocinando a fuego los alimentos y extrayendo de ellos toda la energía del “alma” (materia etérica), siempre estaremos consumiendo la esencia vegetal o animal, o sea esencia femenina pasiva o activa masculina. Las personas que se dedican a la meditación, que ya han visto los primeros rayos de luz y trabajan para potenciar su principio femenino positivo, suelen ser vegetarianos o veganos porque lo que necesitan es que el aspecto pasivo de los vegetales les potencie su propio principio pasivo. Si comieran carne, esa energía masculina les incitaría a ponerse en acción y eso es lo que ellos no necesitan. Necesitan la pasividad de los vegetales para poder recibir, en ese estado de pasividad, la luz divina y la información de los planos superiores de consciencia. Por otro lado, para las personas que están en el proceso de desarrollo de la mente, es completamente desaconsejable que consuman exclusivamente comida femenina (vegetariana), ya que ella les dificultaría el mantener el ritmo de actividades que necesitan para disciplinar su mente salvaje y rebelde (mente inferior) . A una persona que ya está en el cuerpo causal, a ella le da lo mismo qué comida consume, ya que a este nivel las dos energías están presentes en toda su positividad. Por lo tanto, la persona necesita de las dos energías y es consciente de que cualquier alimento físico que consuma tirará de ella hacia abajo, hacia la negatividad.

Volviendo a las exigencias de Atma que estemos delgados y fuertes. ¿Por qué nos exige que estemos fuertes y musculosos? Porque para estar fuertes y musculosos hay que entrenar muy duro y entrenar significa domar al animal llamado “cuerpo físico”. El pasar hambre y entrenar duramente es la combinación perfecta para superar definitivamente el nivel físico. Cuando uno está corriendo por ejemplo, se cansa, el cuerpo le pide a su dueño (al alma) que pare, pero el dueño, dándole con un látigo mental (la mente firme, la superior) le dice: “’¡Sigue!” La mente superior es la que domina, la inferior es la dominada por factores externos. Entrenando, activamos la mente superior haciendo el intento de dominar el cuerpo físico. De esa manera, el animal llamado “cuerpo físico” se convierte en siervo del ser humano.

El ser le dice al cuerpo humano “Tú vas a hacer lo que yo te diga porque para eso te doy de comer todos los días””. El cuerpo es el siervo y el ser humano el amo. El ser humano puede existir independientemente del cuerpo físico (principio masculino), pero el cuerpo físico no puede existir sin el ser humano (principio femenino). Por eso hay que poner de una vez por todas las cosas en su sitio: los cuerpos físicos son nuestros siervos, nosotros estamos muy por encima de ellos.

No se trata de tener el cuerpo “rocoso”, duro como unas rocas, insensible e inconsciente como unas rocas, incómodo para abrazar y amar… esos cuerpos desde luego que no son bonitos, pero es un buen truco del Atma para hacernos domar al animal llamado “cuerpo físico”. Para tener cuerpos así de musculosos hay que entrenar duramente, hay que sufrir muchísimo, y entrenando duramente uno se da cuenta de que hay alguien ahí dentro de ese cuerpo físico quien le está dando órdenes a ese cuerpo físico. Hay alguien que, a pesar de las suplicas del cuerpo físico, lo está sometiendo a torturas. Por lo tanto, uno comprenderá que no es solamente cuerpo físico, porque si lo fuera, ¿quién es el que le está dando órdenes al cuerpo físico? ¿Quién es el que le está diciendo al cuerpo físico “tú vas a aguantar esta tortura porque yo lo digo”?  Esos cuerpos “rocosos” no tienen que ser un fin en sí mismos, el fin tiene que ser un cuerpo físico domado y al servicio del ser humano, porque esos músculos “rocosos” no son nada positivo, son energía bloqueada y la energía bloqueada es pena, tristeza, dolor… Para tener esos músculos, hay que traer la energía a ellos, a los músculos, y atraparla ahí, no dejarla salir. Al no poder salir, la energía se va amontonando haciendo que los músculos crezcan y se hagan cada vez más grandes, más duros, más tristes y más insensibles. Por esos músculos tensos (los músculos grandes son músculos tensos) la energía no fluye, la vida no fluye. Los músculos grandes no son fuertes, son insensibles. No es lo mismo “aguantar el dolor” que “no sentirlo”. Esos cuerpos “fuertes” no es que aguanten grandes cantidades de dolor cuando alguien les pone muchos kilos de peso encima, es que no lo sienten. Entrenando un cuerpo para que cada vez pueda “aguantar más” en realidad lo estamos insensibilizando para que cada vez sienta menos. Los cuerpos “rocosos” no deben ser un fin en sí mismos. El objetivo tiene que ser domar al animal llamado “cuerpo físico”.

Una vez que la misión esté cumplida: el cuerpo físico domado y el miedo al hambre perdido para siempre, habrá una relajación con respecto al cuerpo físico. Actualmente hay muchas tensiones, muchos bloqueos energéticos en los cuerpos físicos porque al pensar que el cuerpo físico es lo único que se tiene, toda la energía se amontona en los músculos. Cuando la humanidad comprenda que hay vida más allá de lo físico, habrá una relajación a nivel físico individual y global. Lo mismo que estamos haciendo a nivel personal, lo hacemos a nivel global. Visualicemos por un instante a toda la humanidad en el planeta. La humanidad no habita la Tierra equitativamente, la humanidad se “amontona” en las ciudades, dejando grandes superficies de Tierra despoblados. Cada vez hay más “pueblos fantasma”, pueblos despoblados porque todo el mundo se va a las ciudades a formar parte de esos bloqueos energéticos llamados ciudades.
Las ciudades son los “músculos grandes” a nivel global. Cuando superemos el nivel físico, habrá una relajación tanto a nivel personal, como global: la gente irá abandonando las ciudades y volviendo a los pueblos. Cuando los cuerpos físicos dejen de ser rocosos, tensos y fríos y pasen a ser cómodos, relajados y cálidos, a nivel global pasará lo mismo: la humanidad dejará de crear tensiones en las ciudades y volverá a la naturaleza para vivir relajadamente. Una vez que la consciencia se amplíe y el interés humano se centre en otros planos de existencia más allá de lo físico, los humanos se preocuparán de los cuerpos físicos mínimamente: se preocuparán de la higiene, de darle de comer y de vestirle para que no pase frío o desvestirle para que no pase calor. Dicho sea de paso, el vestirse, lo que actualmente se le llama “moda”, también está al servicio del miedo a la fealdad física, el miedo a no encontrar a alguien con quien aparearse.

Una vez superado el primer nivel, el nivel físico y negativo, en este “video juego” llamado “Ascensión Espiritual”, “la moda” también desaparecerá y la ropa volverá a tener su función original: proteger los cuerpos del frío o del calor.

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