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” LA HOMOSEXUALIDAD, LA TRANSEXUALIDAD Y LOS GENITALES COMO SÍMBOLO DE INTELIGENCIA”

LA HOMOSEXUALIDAD, LA TRANSEXUALIDAD  LOS GENITALES COMO SÍMBOLO DE INTELIGENCIA

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¿De qué depende el sexo del cuerpo en el que se va a encarnar un alma?

Del principio que toca desarrollar. Si el alma necesita desarrollar su aspecto masculino, se encarna en un cuerpo con pene. Si el alma necesita repasar y llevar a un nivel más alto su principio femenino, se encarna en un cuerpo con una vagina. Si un alma lleva ya varias vidas desarrollando un principio, si lleva ya varias vidas encarnándose en cuerpos del mismo sexo, corre el peligro de llegar a la conclusión errónea de que ese principio de funcionamiento (ese sexo) es mejor que el otro. Por ejemplo: un alma que lleva ya 3 o 4 vidas encarnándose en cuerpos de mujer ha desarrollado muchísimo el aspecto femenino de su alma y domina a la perfección este principio de funcionamiento y por eso se siente fantásticamente bien en el rol de una mujer.

Esa alma puede traer una conclusión errónea de que lo femenino es mejor que lo masculino. Lo mismo puede suceder al revés. A causa de muchas vidas desarrollando el principio masculino, el alma llega a la conclusión que el principio masculino es mejor que el femenino. Un alma así, si por ella fuera, no volvería jamás a encarnarse en un cuerpo del sexo contrario al que ella ya conoce tan bien y con eso perpetuaría el desequilibrio dentro de sí misma ya que uno de los principios, femenino o masculino, quedaría permanentemente mucho más desarrollado que el otro. Esto es como si una persona fuera al gimnasio y trabajara durante meses con solo un brazo, desarrollando los músculos y la fuerza de ese brazo, olvidándose por completo del otro y además, sacando la conclusión errónea de que ese brazo es mejor que el otro. Por eso está ahí  El Atma, la voluntad Divina, para guiar el alma.

El Atma (La Divinidad) le “obliga” a un alma así a construirse un cuerpo de sexo contrario al que ella está acostumbrada y al que tiene favoritismo. Lo que el Atma pretende con esto es igualar en el alma (cuerpo causal – Visudha Chakra) el funcionamiento de los dos principios, el femenino y el masculino. Cuando un alma así, un cuerpo causal con un convencimiento erróneo de que un sexo, un principio de funcionamiento, es mejor que el otro, empieza a descender y los dos primeros cuerpos que forma, el mental y el astral, estarán formados según este convencimiento erróneo.  Dicho de otra manera: en los cuerpos astral y mental se reflejará la conclusión equivocada de que un sexo es mejor que otro. Es decir: si el Atma (la voluntad Divina) ha ordenado “construir” un cuerpo físico masculino, el alma construirá un cuerpo mental y astral femenino y viceversa. Los cuerpos etérico y físico serán construidos de acuerdo a la voluntad Divina, respetando “la orden” de Atma. El resultado será un cuerpo físico-etérico masculino y un cuerpo astral-mental femenino o viceversa.

Dependiendo del tamaño de la brecha entre las parejas de cuerpos, físico-etérico y astral-mental, la persona puede ser transexual u homosexual. Si la brecha es enorme, habrá una no aceptación del cuerpo físico por parte del alma. Si la brecha es superable, habrá una aceptación del cuerpo físico por parte del alma y, también dependiendo del tamaño de la brecha, la desarmonía entre las parejas de los cuerpos será más o menos visible. Hay gays masculinos y lesbianas femeninas en los cuales la homosexualidad es casi imperceptible. La brecha entre sus parejas de cuerpos es mínima. Por otro lado, hay gays muy afeminados y lesbianas muy masculinas en los cuales la brecha entre las parejas de cuerpos es más evidente.
Por lo tanto, los homosexuales y los transexuales son lo mismo en diferente grado. En los transexuales la brecha entre las parejas de cuerpos físico-etérico y astral–mental es tal que no consiguen construir “un puente” para unirlas. Ellos se sienten atrapados dentro del cuerpo físico. Un alma transexual dentro de un cuerpo masculino dice: “Yo soy una mujer atrapada en cuerpo de hombre”. Un transexual dentro de un cuerpo femenino dirá lo contrario. El alma no tiene sexo, nadie de nosotros es hombre o mujer. Solamente los cuerpos físicos dependiendo de los genitales que tengan son hombres o mujeres, pero nosotros no, las almas no. Por lo tanto, nadie puede ser un hombre o una mujer atrapad@ en un cuerpo que no le pertenece. Más allá del cuerpo físico no existe el sexo. Entonces, ¿de dónde viene ese convencimiento de “yo soy una mujer/un hombre atrapad@”? De muchas vidas pasadas en las que se ha desarrollado en exceso solo un principio del alma, dejando de lado el principio contrario y complementario. Hay muchos más transexuales “atrapados” en cuerpos de hombres que en cuerpos de mujer, igual que hay muchos más gays que lesbianas. El motivo de eso es que el desarrollo del principio masculino es mucho más desagradable y penoso que el desarrollo del principio femenino. Ya dijimos que el principio femenino consiste en buscar el placer y evitar lo desagradable. Trabajar en lo femenino es mucho muy placentero, ya que precisamente en eso consiste el principio femenino: en el placer. El principio masculino consiste en desarrollar la mente a través del trabajo y la disciplina, aprendiendo a resistirse a lo femenino (astral).

Desarrollar el principio masculino significa dolor y sufrimiento. Es lógico que haya muchas almas que se resistan a desarrollar ese principio. En realidad se están resistiendo al dolor y al sufrimiento. Es mucho más fácil y bonito dejarse llevar por el placer. Aunque este sea el caso más frecuente, también hay almas que han pasado varias vidas desarrollando el principio masculino adquiriendo inteligencia y se niegan a abandonarla. Desarrollar el principio masculino en realidad significa desarrollar la mente adquiriendo inteligencia. El principio masculino es la inteligencia, el femenino (astral) la ignorancia. Hay almas que después de varias vidas de sufrimiento desarrollando la mente, adquiriendo inteligencia, se niegan a volver a ser “tontas”. Esas almas se dicen a sí mismas algo así como: “Después de todo lo que he pasado para llegar hasta aquí, ahora voy a tener que volver a dejarme llevar por otros (principio femenino) como si fuera tonta. Me niego”.

Los padres de los niños transexuales, siempre desde el amor y dando ejemplo, les tendrían que enseñar a sus hijos que ellos no son ni niños ni niñas. Hay que enseñarles que da igual qué genitales tenemos, ya que todos somos mujeres y hombres, y femeninos y masculinos. Dependiendo de lo grande que sea el niño o la niña, se le podría decir algo así como: “Mamá tiene vagina, pero eso no significa que mamá sea una mujer. Mamá se puede enfadar y gritar igual que papá. Cuando mamá se enfada y grita, mamá es un hombre”. La agresividad es el principio masculino. Pero lo más importante de todo es que los padres den ejemplo. De nada sirve decirles a los niños que los genitales no significan nada y que el cuerpo images (5)físico no tiene ninguna importancia si luego los padres no les enseñan con su ejemplo que eso es así realmente. Si a los niños se les dice: “Los genitales no tienen ninguna importancia”, en primer lugar habrá que enseñarles que son los genitales para que sepan de que se les está hablando. Si nuestras palabras y nuestros actos se contradicen, los niños no son tontos, se darán cuenta de que les estamos mintiendo. Si les decimos que “esas cositas que tiene la gente entre las piernas” no tienen ninguna importancia, los niños se preguntarán: “¿Y por qué esconden esas “cositas” si no tienen importancia? ¿Por qué se avergüenzan de ellas?” No podemos avergonzarnos de algo que no tiene importancia. Si algo no tiene importancia, ni nos enteramos de que está ahí. Nos avergonzamos solamente de cosas que consideramos importantes. Por muy increíble que parezca, a estas alturas de desarrollo humano, los genitales todavía siguen siendo algo importantísimo para la humanidad.

LOS GENITALES SON EL SÍMBOLO SAGRADO DE LA NEGATIVIDAD ( HUMANIDAD).

snaps17207_india_gallery__470x380Gracias a los genitales y a través de los genitales llegamos a este mundo fisico de negatividad. Avergonzándonos de los genitales, en realidad nos estamos avergonzando de la negatividad. Nos atrevemos a enseñar los genitales solamente a la gente con la que tenemos mucha confianza porque lo de enseñar genitales es como compartir un secreto muy oscuro, muy bien guardado. Enseñar los genitales es enseñar el origen de la negatividad (de la humanidad). Las mujeres se avergüenzan de sus pechos, porque son los pechos los que nos alimentan en la negatividad. Si no fuera por los pechos femeninos, no existiríamos en la negatividad. Hasta ahora era lógico que la humanidad se avergonzara de sus genitales. Su consciencia era muy reducida, estaba limitada a lo físico.

Pero según la consciencia humana vaya creciendo nos iremos dando cuenta que LA NEGATIVIDAD ES EL ENVOLTORIO EN EL QUE VIENE EMPAQUETADA LA INTELIGENCIA Y LA LUZ. No hay otro modo de adquirir inteligencia que no sea a través de la negatividad; de este cuerpo humano.

Cuando seamos plenamente conscientes de esto, los genitales dejaran de ser algo de lo que nos avergonzamos, dejaran de ser negatividad sin más y se convertirán en símbolos de la inteligencia, ya que la inteligencia, la consciencia y la evolución llegan a través de ellos.  Cuando dejemos de avergonzarnos de nuestros genitales por considerarlos “fuente de negatividad” y empecemos a tratarlos como lo que son: una parte más del cuerpo físico sin mayor importancia, dejaremos de transmitir de generación en generación ese sentimiento de vergüenza por los genitales.

En el verano cuando lo que más se quiere es estar desnudo, ¿por qué no nos tumbamos en el sofá desnudos a dormir la siesta o a ver la televisión? ¿Por qué no tomamos el sol desnudos en el patio de nuestra casa? ¿Por qué no jugamos desnudos con nuestros niños? ¿Por qué no nos bañamos desnudos con nuestros hijos? ¿Por qué no llevamos a nuestros hijos a playas y piscinas nudistas, a campings de nudistas? ¿Por qué no les enseñamos a nuestros hijos que los genitales realmente no importan? Les enseñamos, igual que nos enseñaron nuestros padres a nosotros, a avergonzarse de sus genitales y eso luego se va extendiendo a otras partes del cuerpo: nos avergonzamos de la celulitis, del trasero gordo, de las piernas feas, de la barriga grande, de la nariz torcida…

Todos los complejos físicos empiezan por los genitales. A los niños, tanto si son transexuales como si no, hay que enseñarles a aceptar sus cuerpos en su totalidad por un único motivo:

PORQUE EL CUERPO FÍSICO, COMPARADO CON OTROS CUERPOS QUE TENEMOS, NO TIENE NINGUNA IMPORTANCIA.

Los cuerpos físicos son como la primera velocidad de un carro. El placer de ir conduciendo en “quinta” no se puede comparar con la sensación de arrancar a andar en “primera”. Para que los niños no se queden estancados en la “primera marcha”, que es lo que le sucede a la gran parte de la humanidad, enseñémosles las marchas restantes. Enseñémosles con nuestros ejemplos.

Cuando de transexuales adultos se trata, por mucho que un transexual tome hormonas y transforme con operaciones su cuerpo físico, la esencia de ese cuerpo Y TAMBIÉN EL KARMA DEL ALMA no dejarán de ser como el Atma quiere que sean. Un transexual que no puede aceptar un cuerpo masculino, por mucho que transforme su cuerpo físico en femenino, no podrá evitar vivir una “vida masculina” desarrollando su principio masculino. El Universo se encargará que en la vida de un alma que rechaza la masculinidad no haya nada femenino, para que no le distraiga en su desarrollo. Un transexual puede rechazar un pene, pero vivirá una vida independiente (principio masculino), en la que tendrá que trabajar mucho y sufrir mucho, sin nadie que cuide de él (ya que eso sería el principio femenino), todo lo contrario, tendrá que ser él quien se ocupe de el cuidado personal y de otras personas etc. Transformando un cuerpo físico no se evita lo que esencialmente se quiere evitar: el desarrollo de un determinado principio (masculino o femenino) necesario para el equilibrio de ese ser. Es curioso, este ejemplo: las almas que rechazan el cuerpo masculino, LUCHAN A MUERTE para convertirse en mujeres y es precisamente esa dura lucha la que les ayuda a desarrollar su masculinidad, su principio masculino.

Qué más da que genitales tenemos, si todos somos igual de femeninos e igual de masculinos.

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